Cumpliendo un viejo anhelado sueño, me dirijo a Grecia a bordo del Ausart, en el que será, al modo que recomienda Cavafis, un lento e ilustrativo viaje que me permitirá encontrarme conociendo los lugares, las gentes y los puertos del camino.
martes, 7 de agosto de 2018
Hacia la Ría de Arosa.
Dejo Muros con una agradable sensación. Es un pueblo/ciudad hermoso en el que se podrían pasar bastantes más días de los que hemos pasado. Buen fondeadero, el abrigo que ofrece a casi todos los vientos, hace que la escala merezca la pena.
Cuando levanto el ancla para salir saco al mismo tiempo una gran bolsa de basura que indica que pueden haber habido practicas inconfesables en algún momento. Espero que ahora no lo hagan.
La idea es quedarme en la Rias Baixas en algún lugar que estando protegido nos permita utilizarlo como base y visitar el resto de rias: Arousa, Pontevedra y Vigo. Hay mucho que ver y tenemos casi un mes entero para hacerlo.
Definitivamente opto por ir a Rianxo. Un pueblito con una marina recogida que puede servirnos para ese objetivo.
El viento sopla del norte, ya la travesía la hago sin problemas. La alta definición que me brindan las carta Navionics me anima a meterme por atajos que no tomaría en otro tiempo. Me dirijo hacia la Punta Corrubedo y pronto puedo ver al través su enorme playa de arenas blancas. Voy atento a los inmurables bajos que hay en la zona y busco y encuentro un canal entre tierra y las Islas Sagres, poco antes del puerto de Aguino. El viento ahora está de través y voy a gran velocidad entre piedras hacía el paso de Sargo que está bien señalizado. Al Sur Illa Vionta y Salvora. Ya estoy en la Ría de Arousa.
Cuando he estado por aquí navegando ha sido, generalmente, corriendo la regata de las Rías Baixas , cuya organización evita realizar recorridos en los que los bajos y rocas puedan suponer un peligro real para la navegación. Nunca había pasado por un lugar como este. Tengo algún velero que me sigue por la popa. Al parecer le doy confianza mientras yo solo confío en Navionics y en el GPS.
lunes, 6 de agosto de 2018
La Ría de Muros.
Decidimos conocer la Ría en profundidad. Su aspecto es sugerente y nos dirigimos como primer destino la Punta de la Agueira, que dispone de un estupendo fondeadero frente a una concurrida playa. Hacía el Oeste hay una pequeña ex-isla, a la que se accede por un pequeño puede de cuatro ojivas y en la que hay una pequeña urbanización de algún afortunado que se habrá pasado ,media vida litigando con el estado para poder consolidad lo que allí tiene..
| Fondeadero de Freixo. Lugar donde pasamos una noche que pudiendo ser idílica, no lo fue por el tremendo ruido que montaron quienes organizaron la musica hasta las siete de la mañana. |
Hace calor y los baños desde la bañera del Ausart son continuos. Parece mentira que estemos en Galicia con este calor. Estamos tranquilos disfrutando del privilegio de estar aquí en la Ría de Muros, conscientes de que vivimos un sueño en el que se combina la mar, el barco,el lugar y la comida.
Portosin es una aldea que está enclavada en el municipio de Portoson y que dispone de una marina, donde muchos extranjeros dejan su barco para hibernar.
Decidimos pasar la noche frente al arenal de La Misela. Al fondo Noia, que es una ciudad importante de 34.000 habitantes y que da nombre a la Ría. Con un casco histórico que merece la pena, aparentemente permanece alejada de la influencia del turismo, lo que nos permite tomarnos unos ribeiros y alguna que otra ración de zamburiñas a un precio muy razonable.
La influencia de la ría es notable y son diversos los canales que penetran hasta el municipo. La marea baja deja ver restos indeseados de vertidos y cosas feas.
Volvemos al Ausart para pasar la noche en una calita de ensueño cerca de Portosin. Cenamos y contemplamos el cielo estrellado antes de irnos a la cama. A eso de las doce un ruido estridente, que alguien considerará música, nos despierta para tenemos así hasta las siete de la mañana.
Por la mañana volvemos a nuestro fondeadero de Muros. Nuevos paseos y visita al mercado donde una pescatera nos regala un boyarín para preparar un orinque para mi ancla. La mar se vive intensamente en el municipio y comprar pescado es un ejercicio que me atrae especialmente.
Por la mañana volvemos a nuestro fondeadero de Muros. Nuevos paseos y visita al mercado donde una pescatera nos regala un boyarín para preparar un orinque para mi ancla. La mar se vive intensamente en el municipio y comprar pescado es un ejercicio que me atrae especialmente.
domingo, 5 de agosto de 2018
De Muxía a Muros.

Jesús se volvió enseguida a Sada. Al disponer de coche, Maripi y yo nos dimos unos buenos paseos por el entorno, pudiendo comprobar que el paisaje, que ya conocíamos de anteriores ocasiones, apenas había cambiado. Galicia sigue estado profundamente vinculada al sector primario. El mundo rural tiene una fuerte presencia y son miles las aldeas y pueblecitos donde se pueden observar estampas más propias de otros tiempos: labradores con parejas de bueyes y mujeres con burros cargados de hierba que van por los arcenes de las carreteras secundarias.
No obstante se ve, a diferencia de antaño, que las construcciones están acabadas y mucha de las casas de campo se encuentran restauradas. Algunas de ellas, con dudoso gusto.
A pesar de todo, la fuerza del paisaje y su belleza en Galicia puede con cualquier intervención contemporánea humana por fea que esta sea.
Salgo de Muxía para Muros con buen viento del NE y tiempo soleado.
Navego solo y con el viento de popa sin spy. Doy un bordo hacía afuera para después trasluchar y pasar Finisterre con holgura.
Al poco, una espesa niebla lo cubre todo y tengo la impresión de que no veo mucho más allá de la proa. Sé que es una impresión.
La niebla es un fenómeno que se da con mucha frecuencia en Galicia. Tiene diferentes causas, pero el tipo de niebla que hoy estoy padeciendo está producida por corrientes de aire frío que se desplazan de mar a tierra para equilibrar la diferencia de temperatura entre la superficie terrestre y el océano. El aire en contacto con el agua se va enfriando y cargando de humedad hasta que condensa. Resulta difícil de predecir porque su formación depende de muchos factores y por ello, en muchas ocasiones, suele coger a los gallegos en la playa. Y a mi frente a Finisterre. Lamento no disponer de AIS. trato de convencerme de que las probabilidades de encontrarme con otro barco son mínimas, ya que navego por las aguas interiores que se encuentran entre tierra y el canal de navegación de Finisterre, a más de 20 millas fuera.
Sigo navegando hacía afuera tranquilo pero atento. Bendito GPS. Cuando considero que estoy sobre la layline de Finisterre, traslucho con cuidado y doy rumbo hacia la Ría de Muros, dejando margen suficiente al cabo para evitar sustos.
El viento sigue soplando con fundamento y el Ausart, ajeno a mis cabalas, navega ligero.
Nadie que no haya conocido los tiempos de navegación sin GPS puede tener una conciencia clara de lo que supone conocer la posición precisa en un día de niebla cerrada con un pequeño aparato que se lleva en el bolsillo o como reloj.
Un conocimiento, que a lo largo de la historia de la navegación ha sido uno de los quebraderos de cabeza más grandes de los marinos, armadas y países, y que suponía que quien fuera capaz de situarse en la mar a través de complejisimos cálculos, era considerado un ser superior.
Ahora está al alcance de la mano de cualquiera. Se ha banalizado tanto la navegación que todo parece sencillo y fácil y un niño puede situarse sin problemas en cualquier momento y en cualquier sitio, sea mar o tierra.
Ahora está al alcance de la mano de cualquiera. Se ha banalizado tanto la navegación que todo parece sencillo y fácil y un niño puede situarse sin problemas en cualquier momento y en cualquier sitio, sea mar o tierra.
Son los tiempos actuales que han contribuido, además, a popularizar la navegación, cosa esta que no está nada mal.
Pero como se suele decir, si algo malo puede pasar, puede pasar, y no mucho tiempo después veo una débil sombra por la proa que poco a poco va adoptando la forma de lo que es, un velero que con un rizo en la mayor venía del sur a rumbo de colisión. Arribé un poco para pasar por su proa y sin problemas, su atento patrón y yo nos saludamos aliviados y conscientes de que habíamos evitado una colisión segura con un potente impacto de sus 6 y mis 8 nudos.
Pienso que tenía que haber montado un sistema AIS antes de salir. No garantiza que todos los pequeños barcos con los que te puedes cruzar lo lleven , pero es mucho más que nada.
En cuanto me acerco al cabo, la niebla va desapareciendo dejando paso a un radiante sol que consigue que todas pequeñas gotas de agua que la componía desaparecieran como por encanto. El paisaje es sugerente y a medida que Finisterre queda por la aleta de babor, va bajando también la mar y el viento.
Soy consciente que dirigiéndome directamente a Muros me voy a dejar una infinidad de lugares por ver, ensenadas como la de Langosteiro, Sardineiro o Corcubión. Lugares que no conozco desde el mar y que sin duda trataré de visitar cuando vuelva de mi periplo por el Mediterraneo.
Ahora me desplazo rápido hacía Muros, donde Maripi me indica que hay un buen fondeadero, en el que hay varios barcos fondeados.
| El buen fondeadero de Muros, que lo tuvimos como basse para explorar la Ría de su mismo nombre. |
| Puerto de Muros, en el tomamos tierra con la zodiac. |
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| Plato tipico de raso, que es barato y rico. La carne de cerdo y el pimentón son los protagonistas. |
| Punta de Agueira, donde hay un buen fondeadero frente a una concurrida playa. |
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| En la Ría de Muros el calor en enorme. Solamente los continuos baños que nos damos ayudan a sobrellevarlo.El agua estñá a 27º y la temperatura ambiente es de 32º. |
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| El puerto deportivo y pesquero de Muros. |
Muros es una cuidad, que no pueblo, de apenas 8.000 habitantes con un casco antiguo: fundado en el siglo X, mantiene las viviendas tradicionales de los marineros y la arquitectura noble, como la plaza de la Peixería Vella. Los barrios marineros se forman con las casas, compuestas por bajos con arcos de medio punto alternándose con arcos apuntados, donde antiguamente se apilaban las cajas con el pescado.
La Iglesia Parroquial de Muros, de estilo gótico. Este templo constituye el edificio religioso más importante de la villa y anteriormente se conocía como la Colegiata de Santa María del Campo. Fue mandado construir por D. Lope de Mendoza en el siglo XIV. En el exterior reluce una torre campanario barroca del año 1757 que presenta una balaustrada pétrea en el cuerpo de las campanas, además de un pórtico cubierto que se sitúa sobre la entrada principal. La imagen más venerada por el pueblo muradano se encuentra también en esta iglesia. Se trata de una imagen del Cristo de la Agonía, que es una representación barroca de Cristo, en la que se refleja una gran expresión de sufrimiento.
El Muíño de Maré do pozo de Cachón, un antiguo y enorme molino construido en el primer tercio del siglo IX y que aprovechaba la energía de las mareas. Es uno de los más grandes de España.
sábado, 4 de agosto de 2018
Muxía
Finalmente el viento de NE aparece y decido salir hacia Muxía. El día promete y Jesus me acompaña gustoso, a pesar que no tiene fácil conciliar la travesía con sus compromisos laborales.
El Ausart está listo y su genova tiene el aspecto de "casi nuevo".
A medida que transcurre el día y el viento aumenta y las txampas en las crestas de las olas nos recuerdan lo divertida que puede llegar a ser ser la navegación a vela. Al través la Torre de Hercules y para cuando llegamos a las Sisargas el viento noble y seco de NE, llega ya a los 25 nudos.
| La Torre de Hercules a nuestro paso. |
El Cabo Vilan ( Villano), imponente, nos recuerda que estamos a la puerta de la Ría de Camariñas, justo después de los peligrosos bajos de Las Quebrantas, que superamos sin incidentes.
Poco queda de la Muxía que conocí en el año 81 cuando un grupo de amigos nos embarcamos a bordo del Kili-Kolo, un Jouet 920 que adquirimos en sociedad Julian y yo. Entonces el objetivo fue el de visitar una cetarea para la cría del bogavante y la ostra que habían montado la gente de Angulas de Aguinaga en una cala de la ría de Camariñas llamada Merexo. Teníamos poca experiencia pero quienes allí estuvimos guardamos un agradable recuerdo del viaje.
Entonces Muxia era solo una pequeña aldea de pescadores. Nada que ver con el aspecto que ofrece en la actualidad con sus casas renovadas y sus calles de pavimento de hormigón armado, cosa insólita que indica bien a las claras que el accidente del petrolero Prestige, no solo creó un enorme impacto medioambiental sino que supuso un enriquecimiento para muchas personas y ayuntamientos que se beneficiaron de las ingentes cantidades de dinero que aquí metió el gobierno del PP, sin mirar demasiado a quien se lo daban. Tan es así que a más de uno he podido oír decir que ojalá hubiera otro accidente como aquel. ¡¡Resultó ser un chollo, para muchos.¡¡¡ Pais....
Paseamos por el pueblo y su entorno. La permanente presencia de la mar y los oficios a ella vinculados es una constante. El bellísimo paisaje y la tranquilidad del puerto, me hacen pensar en lo acertado de la escala.
| Foto en la terraza de la iglesia de la Virjen de la Barca. Al fondo, el Cabo Vilan. |
Al norte de donde estamos, observo Camariñas. Un pueblito en el que hemos estado en varias ocasiones y que recuerdo por la maravillosas sardinas que me comí en una taberna del puerto y los trabajos de encaje de bolillos que hacen muchas mujeres de la villa y que, al parecer, es costumbre que arraigó hace mucho tiempo aquí, seguramente por el legado que dejó alguna pasajera de algún barco naufragado de origen ingles en el siglo XIX.
La inquietud que me ha entrado por llegar cuanto antes a las Rías Baixas y los vientos favorables, han impedido que me quedará un par de días más en esta ría. Ahora lo lamento. Visitamos la cala de Merexo, donde poco queda de aquella moderna cétarea que pudimos ver hace mucho y en su lugar hay un vivero donde venden centollos, bueyes y cosas por el estilo. De vez en cuando los medios dan noticias de descargas de sustancias ilegales, que tan frecuentes son el complejo entramado de calas y playas de la Rías de Galicia.
| El puerto deportivo de Muxía. Pequeño, bonito y barato y tranquilo. |
| Dos señoras se refrescan tranquilas en las escaleras del Puerto de Muxía. Me permiten fotografiarlas. |
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