Decidimos conocer la Ría en profundidad. Su aspecto es sugerente y nos dirigimos como primer destino la Punta de la Agueira, que dispone de un estupendo fondeadero frente a una concurrida playa. Hacía el Oeste hay una pequeña ex-isla, a la que se accede por un pequeño puede de cuatro ojivas y en la que hay una pequeña urbanización de algún afortunado que se habrá pasado ,media vida litigando con el estado para poder consolidad lo que allí tiene..
| Fondeadero de Freixo. Lugar donde pasamos una noche que pudiendo ser idílica, no lo fue por el tremendo ruido que montaron quienes organizaron la musica hasta las siete de la mañana. |
Hace calor y los baños desde la bañera del Ausart son continuos. Parece mentira que estemos en Galicia con este calor. Estamos tranquilos disfrutando del privilegio de estar aquí en la Ría de Muros, conscientes de que vivimos un sueño en el que se combina la mar, el barco,el lugar y la comida.
Portosin es una aldea que está enclavada en el municipio de Portoson y que dispone de una marina, donde muchos extranjeros dejan su barco para hibernar.
Decidimos pasar la noche frente al arenal de La Misela. Al fondo Noia, que es una ciudad importante de 34.000 habitantes y que da nombre a la Ría. Con un casco histórico que merece la pena, aparentemente permanece alejada de la influencia del turismo, lo que nos permite tomarnos unos ribeiros y alguna que otra ración de zamburiñas a un precio muy razonable.
La influencia de la ría es notable y son diversos los canales que penetran hasta el municipo. La marea baja deja ver restos indeseados de vertidos y cosas feas.
Volvemos al Ausart para pasar la noche en una calita de ensueño cerca de Portosin. Cenamos y contemplamos el cielo estrellado antes de irnos a la cama. A eso de las doce un ruido estridente, que alguien considerará música, nos despierta para tenemos así hasta las siete de la mañana.
Por la mañana volvemos a nuestro fondeadero de Muros. Nuevos paseos y visita al mercado donde una pescatera nos regala un boyarín para preparar un orinque para mi ancla. La mar se vive intensamente en el municipio y comprar pescado es un ejercicio que me atrae especialmente.
Por la mañana volvemos a nuestro fondeadero de Muros. Nuevos paseos y visita al mercado donde una pescatera nos regala un boyarín para preparar un orinque para mi ancla. La mar se vive intensamente en el municipio y comprar pescado es un ejercicio que me atrae especialmente.

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