Finalmente el viento de NE aparece y decido salir hacia Muxía. El día promete y Jesus me acompaña gustoso, a pesar que no tiene fácil conciliar la travesía con sus compromisos laborales.
El Ausart está listo y su genova tiene el aspecto de "casi nuevo".
A medida que transcurre el día y el viento aumenta y las txampas en las crestas de las olas nos recuerdan lo divertida que puede llegar a ser ser la navegación a vela. Al través la Torre de Hercules y para cuando llegamos a las Sisargas el viento noble y seco de NE, llega ya a los 25 nudos.
| La Torre de Hercules a nuestro paso. |
El Cabo Vilan ( Villano), imponente, nos recuerda que estamos a la puerta de la Ría de Camariñas, justo después de los peligrosos bajos de Las Quebrantas, que superamos sin incidentes.
Poco queda de la Muxía que conocí en el año 81 cuando un grupo de amigos nos embarcamos a bordo del Kili-Kolo, un Jouet 920 que adquirimos en sociedad Julian y yo. Entonces el objetivo fue el de visitar una cetarea para la cría del bogavante y la ostra que habían montado la gente de Angulas de Aguinaga en una cala de la ría de Camariñas llamada Merexo. Teníamos poca experiencia pero quienes allí estuvimos guardamos un agradable recuerdo del viaje.
Entonces Muxia era solo una pequeña aldea de pescadores. Nada que ver con el aspecto que ofrece en la actualidad con sus casas renovadas y sus calles de pavimento de hormigón armado, cosa insólita que indica bien a las claras que el accidente del petrolero Prestige, no solo creó un enorme impacto medioambiental sino que supuso un enriquecimiento para muchas personas y ayuntamientos que se beneficiaron de las ingentes cantidades de dinero que aquí metió el gobierno del PP, sin mirar demasiado a quien se lo daban. Tan es así que a más de uno he podido oír decir que ojalá hubiera otro accidente como aquel. ¡¡Resultó ser un chollo, para muchos.¡¡¡ Pais....
Paseamos por el pueblo y su entorno. La permanente presencia de la mar y los oficios a ella vinculados es una constante. El bellísimo paisaje y la tranquilidad del puerto, me hacen pensar en lo acertado de la escala.
| Foto en la terraza de la iglesia de la Virjen de la Barca. Al fondo, el Cabo Vilan. |
Al norte de donde estamos, observo Camariñas. Un pueblito en el que hemos estado en varias ocasiones y que recuerdo por la maravillosas sardinas que me comí en una taberna del puerto y los trabajos de encaje de bolillos que hacen muchas mujeres de la villa y que, al parecer, es costumbre que arraigó hace mucho tiempo aquí, seguramente por el legado que dejó alguna pasajera de algún barco naufragado de origen ingles en el siglo XIX.
La inquietud que me ha entrado por llegar cuanto antes a las Rías Baixas y los vientos favorables, han impedido que me quedará un par de días más en esta ría. Ahora lo lamento. Visitamos la cala de Merexo, donde poco queda de aquella moderna cétarea que pudimos ver hace mucho y en su lugar hay un vivero donde venden centollos, bueyes y cosas por el estilo. De vez en cuando los medios dan noticias de descargas de sustancias ilegales, que tan frecuentes son el complejo entramado de calas y playas de la Rías de Galicia.
| El puerto deportivo de Muxía. Pequeño, bonito y barato y tranquilo. |
| Dos señoras se refrescan tranquilas en las escaleras del Puerto de Muxía. Me permiten fotografiarlas. |
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