Estoy tranquilo en Santoña. El paso del esperado frente del NW me retiene durante tres dias. La lluvia me permite ver los lugares por donde entra el agua en el Ausart. Compro juntas toricas que voy colocando en los protillos de metacrilado. Poco a poco el agua va desapareciendo del interior de barco. No hay como vivir a bordo para que los barcos mejoren en todos los aspectos. Se podría decir que se establece una especie de relación en la que a medida que pasa el tiempo, tu vas reparando cosas y él te va arreglando a ti la avería interna que tienes después de años inmerso en la lucha laboral. Es una especie de "quid pro quo".
| Compro un poco de pescado. Me encantan los mercados, el pescado y cocinarlo a bordo. |
Paseo por las calles y puedo observar que estando en Cantabría, en el pueblo de donde era oriundo Carrero Blanco, la presencia del Estado español, en su versión institucional es enorme: cuarteles militares, la carcel del Dueso- que tantas veces he podido ver desde la mar-.
| La bahía de Santoña con el Ro-Ro que la une a Laredo. |
El pueblo huele a pescado y a fabrica de conservas, no en vano, la industria conservera es un de los puntales económicos del municipio.
Hay buenos bares con pintxos al gusto de Euskadi,
Santoña, es una buena escala, que incomprensiblemente no conocía. Es de fácil acceso y protegida de todos los vientos menos de las suradas. Al pequeño puerto deportivo se accede por un canal perfectamente señalizado.
Guardo un buen recuerdo de su responsable Felix, con el que tuve agradables charlas..
| El frigo no va del todo bien, compruebo el termoestato. Tengo dudas de la correcta carga de gas que hizo el de Bermeo. |
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